viernes, 12 de mayo de 2006


...La imaginación y los sueños hacen la vida más amable...










Ayer una niña estaba emocionada, emocionada porque ella cree en cuentos de hadas, donde hablan de ogros, madrastras, castillos,.. y princesas encantadas...

¿Por qué no cumplir un sueño?

Visitar el castillo de una princesa encantada, un castillo con una torre que vigila la playa... el problema... no encontramos a la princesa, entonces es cuando la imaginación sale a volar... la princesa podria estar durmiendo y la intentamos despertar, y nada... entonces... lo logico... la princesa no estaba en el castillo, la buscamos por los jardines y no, no estaba... y alla a lo lejos en el medio del mar... el barco del principe... y ¿la princesa?... claro está... de paseo por el mar...



Que bonito es ser pequeño... porque de pequeño los sueños de vez en cuando se cumplen porque con la imaginacion y la ilusion todo se puede... quizas de mayores perdemos esa ilusion... y si perdemos la ilusión cumplir los sueños es un poco dificil...
















happy, happy, happy....

Escuchando el programa del larguero de ayer... zapatillas en acustico... extraña... jajaja pero Dani & cia lo hacen todo posible... lo mejor del larguero creo que fue... Iker cantando con Amaral... menos mal que se dedico al futbol... en el mundo de la musica pasaria un poquito de hambre...





A menudo los hijos se nos parecen,
así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada y en cada canción.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.





Besos, muchos besos, B-SOS de esos...

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